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1 juny 2009

Las Delicias del Pañero

Author: elmanu | Filed under: Arqueologia Industrial, Obrerisme, Obres

De todos los oficios que se ejercen en Inglaterra

no hay ni uno que alimente a su hombre más pingüemente que el nuestro.

Gracias a nuestro comercio, estamos tan bien situados como los caballeros.

Somos gente ociosa, y llevamos una vida jovial.

Amontonamos tesoros, ganamos grandes riquezas

a fuerza de despojar y exprimir a las pobres gentes.

Así es como llenamos nuestra bolsa,

no sin atraer más de una maldición.

 

En todo el reino, en los campos como en la ciudad,

nuestra industria no corre el riesgo de languidecer,

en tanto que el peinador de lana sepa manejar su peina,

y en tanto que el tejedor haga andar su telar.

Al batanero, y la hilandera, todo el año sentada a su rueca,

les haremos pagar caro el salario que ganan…

 

…Y primero a los peinadores, los reduciremos

de ocho groats las veinte libras a una media-corona.

Y si murmuran, y dicen: “¡es demasiado poco!”,

les daremos a elegir entre eso y ningún trabajo.

Les haremos creer que el comercio no va bien;

nunca han estado tan tristes, pero ¿qué nos importa?…

 

Haremos trabajar a bajo precio a los pobres tejedores.

Encontraremos defectos, los haya o no los haya, con el fin de recortar más aún su salario.

Si los negocios van mal, lo notarán en seguida;

pero si mejoran, nunca sabrán nada.

Les diremos que el paño ya no se envía a los países de ultramar

y que nos tiene sin cuidado el que se continúe vendiendo…

 

Luego les tocará el turno a los hilandero:

les haremos hilar tres libras de lana en lugar de dos.

Cuando nos traen la labor, se quejan,

y nos dicen que con su salario no tienen para vivir.

Pero si falta solamente una onza de hilo,

no nos apuramos por descontarles tres peniques…

 

Si está bien pesado, y nos suplican que les paguemos: “no tenemos dinero

-les diremos-; ¿qué queréis recibir en su lugar?

Tenemos pan y cerdo salado y buena manteca,

harina de avena y sal, con que hacer buena comida;

tenemos jabón y velas para alumbraros,

al fin de que a su luz podáis trabajar, mientras os dure la vista…”

 

Cuando partimos para el mercado, nuestros obreros se alegran;

pero cuando volvemos, ponemos cara triste.

Nos sentamos en un rincón, como si tuviésemos náuseas.

Les decimos que nos vemos forzados a escatimar hasta un penique.

Ensalzamos la pobreza antes de tener necesidad de ella.

¡Y así los halagamos lindamente!

 

Si son clientes habituales de la taberna,

cuidamos de entendernos con la tabernera:

hacemos las cuentas de acuerdo, y reclamamos por nuestra parte

dos peniques por cada chelín, y ya sabemos obtenerlos.

Por estos medios ingeniosos es como engrosamos nuestra fortuna.

Pues todos son peces que caen en nuestras redes…

 

Así es como adquirimos nuestro dinero y nuestras tierras

Gracias a pobres gentes que trabajan noche y día.

Si no estuviesen ahí para penar con todas sus fuerzas,

podríamos ir a ahorcarnos, sin más ni más.

Los peinadores, los tejedores, los bataneros también,

con los hilanderos que se extenúan por un salario ínfimo,

gracias a su trabajo llenamos nuestra bolsa,

no sin aportar más de una maldición…

 

The clothier’s Delight

“ Las delícias del Pañero o el Gozo del Rico y la Pena del Pobre, donde pinta la malicia con la que un gran número de pañeros, en Inglaterra, rebajan los salarios de sus obreros.”

Cançó popular dels feiners d’Anglaterra del segle XVIII sota el regnat de Guillem d’Orange

Posant en boca allò que pensaven els seus patrons.

Extret del llibre:

MANTOUX, PAUL, La revolución industrial del siglo XVIII, Aguilar, 1962, pp.54-56

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